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25 de enero de 2013

No nos olvidemos de Cabezas.


Hace 16 años atrás, un 25 de enero, un joven fotógrafo era brutalmente asesinado en La Cava, por realizar una investigación periodística sobre enriquecimiento ilícito que llegaba a un alto empresario relacionado con el presidente de turno.
Otro caso de impunidad que la sociedad olvida, donde la corrupción entre el poder político y el amiguismo con empresarios inescrupulosos terminó con la vida de José Luis.



  • Gustavo Prellezo, policía, fue condenado a cadena perpetua, pero fue beneficiado con prisión domiciliaria el 23 de septiembre de 2010 por cuestiones de salud.
  • Miguel Retana, condenado, murió en prisión.
  • Sergio Camaratta y Aníbal Luna, ambos policías de Pinamar, fueron condenados a prisión perpetua.
  • Gregorio Ríos, jefe de custodia de Alfredo Yabrán, fue condenado como instigador del crimen y se le rechazó la excarcelación en diciembre de 2006, su condena a perpetua finalmente pasó a 27 años, en su último período en prisión domiciliaria.
  • José Luis Auge fue condenado, y liberado en 2004.
  • Sergio Gustavo González fue condenado a cadena perpetua en febrero de 2006, fue liberado por reducción de pena a 20 años; después esta reducción fue revocada por la Corte Suprema de Justicia de Argentina.
  • Horacio Anselmo Braga fue condenado a 18 años y liberado el 25 enero de 2007, varios factores influyeron: se benefició con el 2 por 1 (se restan 2 años de condena por cada año procesado), obtuvo buenos resultados en los informes psiquiátricos, presentó buena conducta, y pagó una fianza de $20.000 para salir de la Penitenciaría Nº 9. Ese mismo día 6000 personas se juntaban en Pinamar para pedir justicia por Cabezas.
  • Alberto Gómez, comisario de Pinamar, condenado por haber liberado la zona para que el crimen ocurriera.
Se revocó la libertad condicional de Auge, González y Braga por haber violado los términos de la misma y no encontrarse en los domicilios informados.

Monumento conmemorativo erigido en el barrio de Colegiales
No hace falta esperar
el recordatorio de la muerte
o acontecimiento
para recordar las cosas...
El Pueblo argentino está mal,
en gran parte
por su facilidad
para el OLVIDO.

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