A pocos días de cumplir 5 años con este blog, todos se habrán dado cuenta que no nos metemos en política ni en fútbol.
Pero ahora no vamos a ocultar una realidad que nos duele y nos inquieta, o al menos debería preocuparnos un poco como ex Joaquineros y argentinos.
El Joaquin estaría por perder su orientación comercial.
No sólo ya no es la Escuela Superior de Comercio N°1 "Joaquin V Gonzalez" (ahora se llama Escuela de Comercio N°1 DE4) sino que tampoco sería más "el comercial".
La
orientación más afín a lo que es una escuela de comercio, se llama
"Economía y Administración", que igualmente afectaría seriamente a todos
los profesores del área contable, perdiendo éstos muchas horas.
Pero
lo peor es que en la escuela se baraja la posibilidad de tener más de
una orientación, con lo cual la pérdida de horas sería aún mayor.
Esta semana se vota para ver cuántas orientaciones tendríamos y después se elegiría la/s orientación/es.
Dijo Guillermo Parodi, Secretario Gral Adjunto de la UTE:
"Ante
las declaraciones del Ministro de Educación de la Ciudad, Esteban
Bullrich, respecto a la “Nueva Escuela Secundaria de Calidad”, desde la
UTE queremos manifestar que una escuela secundaria de calidad se
garantiza con la plena inclusión de los jóvenes, algo que por lo visto
no le preocupa al Ministro porque según el informe de la Asesoría
Tutelar faltan vacantes en la zona sur de la Ciudad y no se han
construido escuelas.
Esta
preocupación le llega cuatro años tarde al Licenciado Bullrich, ya que
las resoluciones 84 y 93 del Consejo Federal de Educación datan del año
2009 y desde entonces nada se hizo nada al respecto.
Recién
este año y luego de la lucha que durante el 2012 los jóvenes llevaron
contra una reforma inconsulta y por una orden judicial el ministro llamo
a 9 jornadas a lo largo del año.
Hasta
la fecha los documentos de debate en cada una de las 4 jornadas
llegaron el mismo día, con la impasibilidad de una lectura anticipada
que garantice una discusión y participación real de docentes, alumnos y
padres.
La
ciudad de Buenos Aires tiene una rica tradición en cuanto a modalidades
de los bachilleratos, más de 100, gracias a que no se aplicó la ley
federal de educación ni las políticas neoliberales de la década del 90.
Hasta
hoy desde el Ministerio se le negó a las escuelas elegir alguna de esas
especialidades, como el bachillerato pedagógico, el físico matemático,
el de mantenimiento de espacios verdes o el de gastronomía entre otros,
argumentando que la resolución 84 del CFE plantea solo 10 orientaciones,
cuando en realidad ese es el piso y la misma resolución permite que
cada provincia y la Ciudad de Buenos Aires incorporen las orientaciones
que crean necesarias.
Es
llamativo que se plantee una escuela ¨de calidad” cuando desaparecen
materias como historia y formación ciudadana en los 4tos y 5tos años,
precisamente cuando debemos formar a los jóvenes en valores ciudadanos y
en el conocimiento de nuestra historia y del continente
latinoamericano.
De igual modo las materias como tecnología o informática desaparecen de la currícula de la escuela secundaria.
Para
el ministro Bullrich, “la calidad” seguramente no está en formar
ciudadanos críticos y socialmente responsables, como señala
constantemente el Secretario General, Eduardo López, sino en formar mano
de obra barata para las necesidades del mercado.
No
podemos dejar de destacar que ante las propuestas presentadas hace
pocos días, del boletín de escuelas, donde se premiaría a aquellas
instituciones que obtengan buenas calificaciones, con bibliotecas o
viajes a Bariloche no constituyen modos de promover el conocimiento,
sino la competencia, generando a su vez mayor exclusión y desigualdad.
Por
el contario creemos que una educación de calidad se debe basar en
criterios de solidaridad, compromiso y participación, muy lejano al modo
meritocrático y estigmatizador del gobierno porteño.
Es
por eso que desde la docencia, que resistió todas las políticas de
ajuste, seguiremos bregando por una educación inclusiva, emancipadora
para la liberación, conscientes que esa es la verdadera calidad de la
enseñanza y llamamos al conjunto de la docencia y el estudiantado, a
ejercer nuestro derecho a la rebelión pedagógica discutiendo lo que
verdaderamente necesitamos y no las recetas que ya fracasaron en los
90."