3 de diciembre de 2008

Del atribulado y un trascendental 2do año.

El segundo año comenzó muy diferente. Sabía varias cosas qué me daban una especie de seguridad para aprender otras, había pagado un derecho de piso que me posicionaba mucho mejor. Quizás una de las más importantes era saber ubicarme en el sitio que me correspondía, cuando había que escuchar se escuchaba, cuando podía hablar hablaba y estaba siempre atento a lo que marcaban los mayores. No tengo dudas y ¡no me jodan que no es una fantasía!, tener diecisiete o dieciocho años te aproximaba mucho más que hoy a ser un hombre. Hablando en generalidades aquella juventud era distinta a la de hoy; caracteres diferentes, otra cultura, códigos, compromiso social… y a eso había que sumarle que con el tercer año aprobado eras "tenedor de libros" que ya te posicionaba como para buscarte un trabajito.
Comenzaron a aparecer lugares comunes de reunión donde la muchachada se juntaba antes de entrar al colegio. Esas reuniones mañaneras eran imperdibles así qué trataba de estar siempre entre veinte o treinta minutos antes del ingreso. Solía parar en el porche de un negocio de fotografía que estaba a metros de la esquina de Montes de oca y Australia, casi pegado a la lechería. Ahí se escuchaban todo tipo de comentarios relacionados con el JVG, sus profesores, personal docente y otros temas tan o más interesantes. Se escuchaban nombres de profesores que eran maldecidos, había hasta quienes se persignaban al escucharlos y agoraban que era casi imposible aprobar la materia si ellos te tocaban en suerte. La "rusa" en contabilidad, la Presa en geografía, una tal Berges en estenografía que por entonces no sabía que era, Barcia en taquigrafía, Whelan en contabilidad financiera, Papurelo en gimnasia y muchos otros que no recuerdo. Cuando podía, preguntaba en qué división y año estaban semejantes personajes y por suerte la mayoría no eran profesores de las "segundas divisiones" así que agradecía al idioma francés haberme quitado el estigma de esos monstruos. Estas elucubraciones sucedían bajo una espesa humareda de cigarrillos fuertísimos que pasaban de mano en mano y de boca en boca. Quizás ese nauseabundo olor sumado a los "Particulares" que fumaba mi viejo hicieron que hasta el día de hoy ese sea un vicio que no adopte… ¿otros? si, claro, pero eso no es tema en cuestión.
En uno de los primeros días de clase estábamos ansiosos esperando que ingresara el profesor de contabilidad que nos tocaría en suerte. De repente se abrió la puerta y entro ella. Estatura media, peinado armado con mucho spray como se usaba, saquito, camisa, falda por debajo de las rodillas, zapatos abotinados de grueso tacón, portafolios negro y paso militar.
Buenos días señores, pueden tomar asiento —por ese entonces nos poníamos de pie para dar el buen día a coro. Desde el fondo se escuchó una voz: "sonamos es la rusa".
Su apellido era Steimberg o algo así que sonaba a "diabólica". Ahí no más sin mediar presentación nos hizo sacar una hoja y tomó una prueba que sería (según sus dichos) una comprobación del nivel de conocimientos. Con ella en clase jamás había problemas de conducta, ni siquiera los repetidores o los más díscolos se le animaban y no era porque usara ninguna extraña artimaña. La tipa tenía presencia, una voz firme y una mirada que helaba. He de reconocer que para mí fue una muy buena profesora que inició la lista de los qué prefería tenerlos de la vereda de enfrente. Trataré de explicarlo, tarea nada sencilla puesto que escribirá un cincuentón que ahora ni puede llegar a comprender esa costumbre de buscarme problemas mezclados con una extraña presunción…ya que estimo que lo volvería a hacer. Hay una faceta de mi personalidad que tiende a la rebeldía y al enfrentamiento con el poder. Insistía (podría decir insisto pero eso se lo dejo a quienes me conocen más) para hacer lo que a mi entender parecía justo aún rayando el absurdo e imposible. Así sucedió y por eso no fue extraño tener a lo largo de los cuatro años un historial con varios enfrentamientos y escaramuzas con la autoridad establecida. Tenía la idea de que ella era opresora, déspota y decididamente abocada a medir diferente los esfuerzos de cada uno haciendo que otros recibieran un peor trato. No me interesaban las consecuencias aunque ellas me llevaran a quedar solo sosteniendo la premisa como un rebelde al margen de la sociedad. Si a esto le sumamos el hecho de que en la plantilla de profesores y autoridades habían quienes obtenían importantes logros con un trato ameno y cordial con el alumnado estaba a las claras que aquél que no lo conseguía por esos medios… estaba parado en la vereda de enfrente. Por ese cauce fue mi relación con "la rusa". Recuerdo un día que se le ocurrió tomar lección. Ella no se satisfacía con el oral, había que pasar con la carpeta completa. La mala suerte le toco a Achur, un albino bonachón, alto, de grandes gafas que era excelente compañero. Dio una lección buena, recuerdo sin fisuras. "La rusa" le pidió la carpeta, casualmente él era uno de los que la tenían completa y a la que acudíamos muchos para ponernos al día. El aire arrastrado por cada pasada de hoja cortaba el ambiente que se vivía.
Bueno Señor Achur, me veo obligada a bajarle dos puntos por no tener los títulos subrayados como he pedido —estupor generalizado y "puchero" del albino cuyos cachetes comenzaban a tomar color.
¡Suficiente, ya esta bien! Ahí me pare y esgrimí un encolerizado discurso en defensa de la exposición de mi amigo y marcando la injusticia del trato. Escuchándome y viendo que ni la mirada de acero me hacía callar, "la rusa" comenzó a levantar la voz y eso lejos de amedrentarme me animó a esgrimir más argumentos utilizando el mismo tono. No duré mucho en clase, ella se me invitó amablemente que abandonara el aula... ¿más claro?, ¡me rajo a la mierda! Caí en manos del preceptor que, utilizando el consabido sistema de castigo, me dejó con los dedos contra la pared del corredor mientras mascullaba un discurso pedorro. Entre amenazas de suspensiones, amonestaciones e incluso la citación de mis padres fueron pasando las horas hasta que en el último recreo vinieron algunos de los delegados de las divisiones mayores. Estaban interiorizados de los sucesos, primero conversaron con el preceptor y luego se solidarizaron conmigo. Cuando se estaban por retirar, uno de 5º año se volvió hacia el preceptor y señalándolo con el índice le dijo:
—… y si no, mañana no entra nadie —fue la primera ves que escuché esa frase qué se repetiría durante mi segundo año hasta el quinto.
El "¡hoy no entra nadie carajo!" era el grito de guerra que se daba cuando se pretendía defender alguna postura, queja o reivindicación. Los más jóvenes y los más viejos (más que yo) quizás no sepan de qué se trataba. Primero se hacia pasar la voz unos días antes explicando los motivos. El día elegido, cuando el colegio abría sus puertas, los mayores de 4º y 5º año hacían un cordón humano que no permitía el acceso al establecimiento y al grito de "¡hoy no entra nadie, carajo!", se esperaba la salida de un interlocutor válido. Créanme que aquello no era joda. Primero salía Imperiale, alias "Petete", un gordinflón bonachón al que no se le podían ver los labios tapados por unos gruesos bigotes tipo cepillo. Petete era el vicerrector y todos o casi todos sabíamos que no tenía mano dura y que ante semejante cuadro de sublevación siempre terminaba dialogando. Con este sistema de propuesta casi coercitivo se defendieron las más locas reivindicaciones; desde la liberación en la forma de vestir, la exigencia de semáforos en las esquinas, quejas sobre los tratos recibidos, asuetos en fechas especiales (por ejemplo para el día del estudiante), etcéteras. Algunas se conseguían y otras no pero podría contar muchas jornadas en que aparecía en casa de mis padres porque ese día no se entró al colegio y que a nadie se le ocurriera poner falta porque hubieran seguido y seguido los días sin entrar. Era una pulseada sin fin con las autoridades y ahí me sentía como pez en el agua. Se estaba gestando un ambiente que no estaba alejado de la política y de los sucesos que se avecinaban. Fue época de tirar el maletín y la cartuchera y buscar una liga negra con la que sostener las carpetas y libros. La liga no podría ser de otro color, los útiles deberían ser los imprescindibles y la "birome" en un bolsillo.
También en ese año conocí lo de la "vuelta olímpica". Muchos podrán decir que lo que voy a contar lo vivieron e incluso que fueron protagonistas, no lo negaré. Pero esto es como el "gol de Grillo" o el de Kempes a los holandeses; todos dicen haber estado ese día en la cancha e incluso detrás del arco: pero doy fe que esto lo viví. La "vuelta olímpica" no era ni más ni menos que la despedida desorganizada de los quintos años unas semanas antes de terminar las clases. Se planearon muchas cosas pero sólo algunas pudieron llevarse a cabo; las otras quedaron fielmente guardadas para los años venideros. Ese año se decidió tener una semana de festejos que incluyeron:

1. La entrada de perros callejeros. La mecánica utilizada era poner al pobre animal en medio de un enjambre de alumnos y una vez dentro del establecimiento guiarlos y soltarlos en los lugares menos imaginables.
2. Meter un cerdito. No supe jamás de donde consiguieron un cerdo pero lo metieron al colegio de igual manera que a los perros. Una vez dentro untaron el cerdo con vaselina y lo largaron por los corredores. Era una fiesta ver a tos los preceptores incluso algunos profesores intentando cazar al cerdo. Era una tarea imposible lo único que conseguían era asustar más al animal, hacerlo chillar, que corriera despavorido para terminar todos revolcados.
3. Las gallinas con paracaídas. De los balcones del primer piso se tiraron al patio central decenas de gallinas que previamente eran aseguradas a unos improvisados paracaídas, ¡un verdadero desastre! Algunos acompañaron la caída de las aves con una suelta no muy al asar de huevos.
4. La vuelta olímpica. Consistía, como su nombre lo indica, en una corrida en malón coreando cánticos alusivos a las autoridades y a la idea de liberalización de lo que representaba la Institución. Por entonces era común suponer que lo que nos esperaba fuera sería mucho mejor.

Esos fueron los eventos que en ese año de 1971 se organizaron y se llevaron a cabo en el JVG para despedir a los egresados. No cabe opinión al respecto, cada uno sacará sus conclusiones, se sonreirá o pondrá cara de vinagre pero esos fueron los acontecimientos.
En lo personal el final del segundo año fue diferente al primero. Castellano, contabilidad ¡por supuesto!, matemática y botánica fueron las materias que me acompañaron; algunas a diciembre y otras en viaje sin escalas a marzo pero conocí otra mágica palabra: "la previa".

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Gracias Néstor.

Firmando pa'la posteridad.

Lamentablemente perdí la data de estas fotos pero evidentemente están firmando algún libro de actas o algo por el estilo en la reunón del centenario (elemental Watson...).
Y si mi memoria no me juega en contra (como la lluvia a Huracán este fin de semana), ellos son Verónica Trota (promo'92) y Juan Pablo de Marco (promo'88).


30 de noviembre de 2008

Resultados de la 2da encuesta publicada.

Durante el mes de octubre y parte de noviembre pusimos una encuesta para tratar de descifrar cuanta gente nos visita, y el resultado nunca es exacto porque no necesariamente los que entran al blog han votado y, por otro lado, la misma persona que votó pudo haber entrado varias veces.
Hecha esta presentación puede parecer como que hicimos algo al pedo, y es cierto.
Igualmente los resultados indican que de un total de 94 votantes la mayoría egresó entre 1988 y 1998 (49%), le sigue los que egresaron entre 1978 y 1988 (32%), luego los que egresamos antes de 1978 (11%), y por último un pequeño grupo de los más recientes entre 1998 y el 2008 (8%).
Gracias a todos por participar.

29 de noviembre de 2008

Están en el patio ¿las viste alguna vez?


La de la izquierda supongo que fue para los primeros 25 años (por lo que dice la placa: 1905-1930), y la de la derecha es en homenaje al sesquicentenario de la Revolución de Mayo.
Les toca a ustedes averiguar y pasarme la data de cuantos años son.

26 de noviembre de 2008

Viaje de egresados de la 79 (parte 2).

Nota aclaratoria: donde dice "yo" se debe leer Néstor Salvemini, porque él envíó las fotos y los comentarios que acompañan cada una.

"Alfredo 'nelo' Clerici, Marcelo Liska, Claudio Ibarrola, Sergio Rosales, Marcelo Gomez, Claudia Couceiro, Eleonora, 'Pato' Martinez, Claudia Linera, Marcelo Gandara y yo."

"Regreso triunfal en la puerta del Joaquín. Los que recuerdo son: Alfonso Suarez, Gustavo Bandiera, Sergio Rosales, yo, Claudio Ibarrola, Marcelo Gomez, 'el turco' Jabas, y agachados Marcelo Liska y Tony Frate."

25 de noviembre de 2008

Toda la promo 2003.

Foto enviada por Fabiola Ruiz (promo 2003), y como es costumbre reproducimos su mail: "Ahora que cuento con un poco más de tiempo, comienzo a saldar deudas... comienzo enviandote una foto que corresponde a los Egresados del año 2003.
Allí estamos los estudiantes de: 5to1ra, 5to2da, 5to3ra y 5to4ta del turno mañana, con los preceptores Julio (a la derecha con barba y buzo mostaza) y Sebastián (abajo de todo con camiseta blanca).

Imposible escribir los nombres de todos, sólo los que tenemos chomba roja o buzo a rayas rojo, verde y blanco pertenecíamos a 5° 4°: Griselda, Mariana, Natalia, Facundo, Verónica Costa, el Ante, Rodrigo Basilisco (alias "el Basi"), Mariza Argüello, Ortiz, Pablo Maggio, Emiliano, Magaldi, Gabriela, Micaela, Natalia Bardaro, Sabrina, yo y mis grandes amigos Ramiro Checle, Tomás Arias y Diego Naviza. A medida que vaya organizando las fotos te voy enviando.
Un saludo. Fabiola."


Nota: no voy a agragar nada porque sino el Pato no me invita al asado...

24 de noviembre de 2008

Montoto.


Mi gran amigo Agustín Montoto (promo'76), en la dorada época en que enseñaba tenis en el parque que está frente al planetario. La foto debe ser del 80.
Con él estuvimos los cinco años juntos (porque en quinto siempre te separan) y también compartimos el viaje a Río Tercero en el 74 y el campamento a Nonthué en el 75, además del viaje a Bariloche. Y creo que la otra persona que coincide en lo compartido es Teresa Cinicola.
Nota: en realidad, tenía toda la intención de publicar otra foto que nada que ver con el blog pero por cierta especie de soberbia tenística me tuve que meter la foto de La Ensaladera en el traste.

23 de noviembre de 2008

Dentro de unos días serán "ex alumnos" (parte 2).

La primera parte la publicamos ayer y lo hicimos así por dos razones: por un lado, porque se nos ocurrió crear expectativa y por otro lado porque el blog no nos permitió subir todas las fotos juntas.

Y ahora vamos a transcribir el mail de la profesora Rosa, quien gentilmente nos envió estas fotos.
"Te cuento que el viernes pasado se realizó en el colegio la "Vuelta Olímpica de los 5º". Con los años fueron cambiando la forma de desarrollarse, por suerte ya no irrumpen en las aulas, ni hay pirotecnia, solo recorren los pisos superiores cantando y gritando. 'Y 5to no se va, no se va y 5to no se va...', cada año suele ser más tranquila. Y aprovechando las altas temperaturas que estamos teniendo por estos días de noviembre, terminan jugando en el patio (su patio, no?, el de los 5º) con agua, en batallas de mujeres contra varones, o de todos contra todos. Encima estaba prevista para unos días después, asi que los tomó de imprevisto la autorización de poder hacerla ese día, y no pudieron organizar mucho más. Te paso algunas fotos del turno tarde y ya contarás en el blog que se hacía en tus años como estudiante o de preceptor. El próximo viernes se hace la despedida que los 4tos le hacen a los 5tos. Después te mando fotos y te cuento que hacen. Nos mantenemos en contacto.
Un Beso. Rosa."


Que coincidencia... parece que lo mío viene por el lado de las rubiecitas...

Del atribulado y su ingreso en 1ro 2da.

Si los que esperaban para entrar al JVG me parecían mayores ni hablar los que encontré dentro. Fuimos recibidos por "señores" que con sus vozarrones nos arrearon al gran patio para luego hacer que formáramos en largas filas por orden de año y división. Primero segunda… esa era la voz a la cual debía seguir y hacia allí fui sin querer mirar al rostro a nadie. Alguien habló por un micrófono dándonos la bienvenida, no podría decir quien, él estaba muy lejos y yo demasiado nervioso. Al rato sonó por los parlantes La Canción a la Bandera más popularmente llamada "Aurora". Apenas pude balbucear las estrofas, era como si me hubiera olvidado la letra y eso que la llevaba cantando por años. Al tiempo caí qué no era totalmente mía la responsabilidad de semejante irrespetuosidad, la canción era acompañada con un terrible "ruido a fritanga" que la hacía apenas audible. Luego por orden y siempre escoltados por esos "señores" de mirada adusta desfilamos hacia las escaleras centrales, un piso, otro piso, corredor al fondo sobre la Av. Montes de Oca; así se llegaba al aula que me tocaba y en la cual pasaría el primer año.
Los viejos pupitres de madera y ese olor típico a salón de clases nos esperaban. Al asar me senté en uno, por el medio del aula y pegadito al ventanal. Ni nos mirábamos ni nos hablábamos, todos duritos y con la mirada al frente salvo algunos que estaban más animados como sabiendo de sobra lo qué se avecinaba. Entró uno de los "señores"…
¡Silencio señores! ─todos acataron la orden, ¿señores?, ¡era la primera ves que me llamaban así!
Para los más jóvenes les recuerdo qué en 1970 el JVG era un reducto exclusivo para varones. El joven sacó una libreta y acto seguido comenzó a dar lectura a los apellidos en riguroso orden alfabético y seguido de los nombres de pila; ¿estaría yo entre ellos? El que nombraban levantaba su mano y pegaba un grito enérgico: "acá, presente". Ansioso esperaba oír mi apellido con el "presente" listo en la punta de la lengua.
Gime… ─ Acá, presente ─dije seguro y presuroso pero otro se me adelantó─ A ver, ¿cuántos Giménez Antonio hay?
Había otro Giménez y yo me había mandado como un burro creyendo que luego del "Gimenez" seguiría mi nombre. Todos giraron para verme y se rieron yo esperara que se abriera el piso para poder desaparecer de ahí.
Con el transcurso del tiempo fui viendo y aprendiendo muchas cosas. Tenía compañeros de 16 y 17 años inclusive y realmente eran de temer. Para un pendejo de 13 años recién salidito del Sagrado Corazón de Jesús aquellos parecían reclusos más qué alumnos. Recuerdo a un tal Usóz, a uno de apellido Cuervo y a uno que le decían "El Turco" al que no me le animaba ni a mirarlo para no disgustarlo. Estos junto a otros que no recuerdo sus nombres eligieron sentarse estratégicamente en el fondo y eran llamados muy por lo bajo como: "los repetidores". Eran demasiadas cosas para aprender pero tenía qué seguir las premisas de Darwin: adaptarme, evolucionar o terminar cómo los dinosaurios.
El primer recreo me tomó de sorpresa, la hora voló. Me encontraba como un pollo mojado pegado a la pared del corredor junto a la puerta del aula. No quería ni pretendía moverme, solo atinaba a ver disimuladamente qué era lo que hacían los demás. Al tercer recreo por las 10 AM escuche por primera vez la palabra "cantina". La pronunciaron los "repetidores" que salieron disparados abriéndose paso a empujones. Estaba claro qué los que quedamos en el pasillo éramos los "novatos", los recién llegados.
Estuve atento a cualquier comentario; fue entonces que supe qué aquellos "señores" eran los preceptores o celadores y que muchos de ellos habían sido ex alumnos. Nosotros teníamos asignado uno robusto de peinada engominada y con actitudes socarronas y que llegaba a la utilización de "correctivos" para su satisfacción. Yo venía de sufrir las tiradas de patillas y los sopapos con dos dedos en el cachete que repartía el cura pero los que aplicaba este preceptor no tenían nada de parecido. Para terminar de acomodarnos en la fila nos daba patadas con la punta del zapato directo a los tobillos. Para los más díscolos les esperaba una especie de tortura. Les hacía apoyar los dedos índices sobre el pizarrón y separar al máximo los pies de la pared haciendo que todo el peso del cuerpo cayera sobre los dedos. No se ahorraba alguna patadita para que apartáramos al máximo los pies de la pared y mantenerlos lo más cerca posible. Los preceptores llegaban segundos antes que sonara el timbre anunciando la finalización del recreo. A los gritos nos hacían formar fuera de las aulas, bien pegados a las paredes. No tenía que ser muy avispado para darme cuenta qué nos miraban como para reconocernos donde nos vieran mientras contaban para que no les faltara ninguno.
La primera lección de cómo debía comportarme me la dio…no se quien de verdad por qué es hasta el día de hoy qué si lo encuentro lo fajo. En uno de los tantos recreos en medio de un enjambre de pendejos que se movían sin ton ni son me pisaron. No fue un pisotón a la pasada ¡no!, fue pisar y dejar el pie encima del mío. Inmediatamente miré para abajo y fue ahí que recibí un sopapo que aún me duele. Esto era mucho más que una joda, era el aviso de qué; o despertaba y dejaba de ser el "nene" del Sagrado Corazón de Jesús o estaba frito.
Semanas me llevó animarme a preguntar el nombre de otros novatos pero eran tantas cosas nuevas que me costó memorizarlos. Solo tengo presente a aquellos que, por ser la única división que estudió francés, me acompañaron los cuatro años: Aníbal Bulacio, Achur, Miguel Suma, Gerardo Gimeno, Lema, Rubén Lorenzo, Miguel Paredes... Eso sí, jamás olvidaré el nombre y apellido de mi compañero de banco: Carlos Lepra. Pelirrojo, esmirriado y con una cara de susto qué se debería asemejar bastante a la mía.
En cambio; hasta hoy recuerdo los apellidos de algunos profesores pero no de todos. Quizás sea por aquello de qué no olvidas a quienes te marcan con su personalidad. De otros guardo detalles de físicos que están ligados a las anécdotas, chanzas y cargadas con las que nos mofábamos de ellos. A lo mejor estas pistas animen a los más memoriosos para que acudan a formatear mi disco rígido.
En castellano tuve una profesora petisa, vieja qué tenía por costumbre escupir mientras pronunciaba peleando con una incorregible dentadura postiza qué parecía querer salir despedida de su boca. Solía venir con un tapado de piel que no se sacaba jamás. Se paseaba entre los bancos regándonos de saliva los cuadernos. Un día vi al tal Cuervo escupirse en la mano, me llamó la atención y no le quité mirada para saber qué haría. Cuando la profesora pasó por su costado Cuervo agitó su mano y estampó el gargajo en medio de su espalda. Las babas pendían de los pelos del tapado pero mayor fue mi sorpresa al ver que no era el único escupitajo que la vieja llevaba a modo de cucarda ¡qué nenes! En contabilidad tenía una versión joven de Picado, muy piola y canchero. En historia tenía ni más ni menos al director Don Cáceres Zelaya, una eminencia qué con solo su presencia ganaba el respeto y la atención de todos. En Educación Democrática —sí, así se llamaba por aquellos años— tuve a un fenómeno al que todos llamaban "corchito". El tipo era un defensor de la democracia y hablaba maravillas del congreso citando de memoria los famosos discursos de ilustres políticos. Corchito venía de impecable traje a rayas, camisa blanca, gemelos, zapatos lustrosos y colgando de uno de los bolsillos de su chaleco la cadena de un reloj de bolsillo. El viejo no había clase que no tomara el libro de partes, grande, pesado de tapas duras, y lo sostuviera con el pulgar, el índice y el anular.
Ven alumnos; este es el estado sostenido por los tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. ¿Qué sucedería si faltaran algunos de los tres poderes? —Corchito quitaba uno de los dedos que sostenían el libro haciéndolo caer al piso— ¡Se desploma, el estado se desploma!
No faltaba mucho para qué aquella simple e inolvidable metáfora se hiciera realidad marcándonos para el resto de nuestras vidas.
En caligrafía tenía un profesor de voz ronca, elegante al que se le notaba mucha calle encima. ¡Sí, caligrafía con pluma y tinteros!, los tinteros los íbamos a buscar a la biblioteca comandada por un viejo gruñón, panzón con una impecable cabellera blanca que recuerdo muy prolija. Me gustaba ir por los tinteros, perdíamos tiempo paseando por los pasillos en busca de unas bocanadas de libertad. Llevábamos decenas de trozos de tiza qué luego despedazábamos dentro de los tinteros para qué el líquido sea absorbido volviendo inservible la tinta. Travesura qué aprendí luego de cansarme de recibirlos de esa manera. No recuerdo a otros así que si alguien lee esto y es de aquella camada agradeceré me refresque la memoria. En Geografía tuve a la maravillosa Marchese. Una mujer de gruesas gafas, regordeta con cara de tía bonachona e indulgente. Cautivaba en cada exposición y consiguió que esa fuera una de las primeras materias que me fascinaran. La Marchese fue nuestra maestra de Geografía alejándonos a la temible Presa que cortaba cabezas, según decían por los pasillos, sin contemplaciones. La Marchese también fue quien supo dejarme una marca indeleble pero eso lo contaré más adelante.
Con el paso de los meses no diré qué estaba a la altura de los "repetidores" pero tampoco me había quedado en el niño de la escuela de curas. Comprendí que si bien los mayores eran muy bravos también resultaban ser aliados que terminaban cuidándonos dentro y fuera del colegio; así nació algo parecido a una familia con la máxima de los mosqueteros (todos para uno… etcétera). Cualidades innatas que traía me ayudaron a convertirme en el delegado de 1ro 2da codeándome con la crema de la UES y las juventudes de diferentes movimientos políticos; actividad qué me acompañó a lo largo de los cuatro años.
Así transcurrió el primer año finalizando con un impecable invicto: "ninguna materia reprobada" distinción que no se volvería a repetir.

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Gracias Néstor.

22 de noviembre de 2008

Dentro de unos días serán "ex alumnos" (parte 1).

Oh sorpresa al recibir estas fotos y dilucidar en la última reunión del Comité Administrativo si las publicábamos o no... hasta que alguien recordó las palabras de nuestro asesor Fernandito quien muy sutilmente nos aconsejó que nos tomáramos un Agaromba y que todo nos chu...
Así que aquí van las fotos.


Ellos son de la promo 2008 y serán ex alumnos del Joaquín dentro de unos días cuando termine el ciclo lectivo de este año.

Campamento a Unquillo.

Estas son dos fotos sacadas durante el campamento a Unquillo (Córdoba) en julio del 77 con Papurelo.

La foto de arriba es en la plaza principal de Córdoba, y la de abajo en el Pan de Azúcar en Cosquín. ¿Quienes están en la foto? Así lo cuenta el Pato Salvemini en su mail: "De izquierda a derecha Roberto, Gerardo Papurello, don García (cocinero), Nelly, Luis Bustos, Laura, Carlos Chirizola y Jorge Fredes. El nabo que esta sentado en el medio soy yo. No creas que tengo tanta memoria para los nombres, de pedo estaban escritos detrás de la foto."
Sabias palabras las suyas don Néstor...

¿Habrá fotos sacadas en Unquillo?

20 de noviembre de 2008

Me duermo esperando que manden fotos o anécdotas...

... y voy a explicar porque.
Tomemos en cuenta únicamente las 71 personas que al día de la fecha han votado en la encuesta, lo cual dicho sea de paso es un buen indicador de las visitas a este blog.
Si descontamos las 4 personas que siempre aportan fotos y anécdotas, me quedarían (según me enseñó la Pupato con su Matemática Moderna) un total de 67 personas que disfrutaron de este blog aunque sea por curiosidad, pero que no han aportado nada... ni siquiera comentarios. Aunque quizás no tengan fotos ni anécdotas para contar.
Como dice el Pato, "¡¡¡No sean vagos!!!", y aporten material, oks?
Nota: el brillo plateado en mi pelo es un defecto del flash del fotógrafo.

Ex Australia.


El progreso me disculpe y la memoria del gran pintor argentino también... pero para mi seguirá siendo Australia 1649.

19 de noviembre de 2008

Viaje de egresados de la 79 (parte 1).

Fotos enviadas por el único que aporta fotos... el Pato Salvemini, y vamos a transcribir los detalles de cada una.
"Esta foto es en el Cerro Catedral, y vemos a: Claudio Ibarrola, Ricardo Sanchez, Sergio Rosales, Marcelo Gómez, Nestor Salvemini y Alfonso Suarez.
Lamentablemente Ricardo Sanchez falleció en el 80 y Alfonso Suarez también falleció pero no se en que año, me entere no hace mucho)."
"En ésta están casi los mismos de las otras fotos pero con capuchas y bastante nieve."
"Aquí están: Graciela Pons, Sergio Rosales, Pelvis Nuñez, Claudia Couceiro, Marcelo Gómez, Marcelo Liska, no recuerdo nombre, Néstor Salvemini, Claudio Ibarrola y Hector 'tútu' Castellano."
" 'bendito tu eres' Graciela Pons, Pato Martinez, Claudia Couceiro, Eleonora, y no me acuerdo el nombre. Abajo: Claudia Linera (mi novia de 3º/4º y 5º año) y yo Nestor Salvemini."

18 de noviembre de 2008

¡Feliz Cumpleaños!



Hoy, si el aleman no me falla con el dato, es el cumpleaños de mi gran amigo Hugo Myslicki.
Claro... claro... usted me entiende... Felicidades loco lindo.
La foto fue tomada en Ezeiza en el año 88 cuando se fue a vivir pa los EEUU, y nunca nos volvimos a ver... y de corazón deseo que Dios me permita poder verte nuevamente.
Un abrazo y FELICIDADES.

17 de noviembre de 2008

Encuentro de la promo'79 (2da parte).


Estas son las dos fotos que quedaban de la reunión que hizo la promo'79 en el 2004 con motivo de cumplirse 25 años de su egreso.
¿Quiénes están en la foto? y bueh... seguimos preguntándonos lo mismo porque el 9 de noviembre publicamos la primera parte y nadie nos tiró datos.

Si la escalera hablara



Mis recuerdos son ambiguos, como alumno y como preceptor. Pero si tuviera que rescatar anécdotas para contar me quedo con la segunda etapa.
Lo recuerdo a Petete esperando ahí abajo para despedir a cada curso... o cuando la veía a ella en la fila de 1ro 8va tratando de disimular que nos buscábamos con la mirada... o aquella travesura del preceptor que, antes de bajar a los alumnos soltaba un pollo en el pasamanos dejando que se deslizara por la pendiente, y al llevar a los chicos "en silencio y de a dos" les ordenaba: "¡No apoyarse en el pasamanos!", para que obviamente alguno (o varios) lo hicieran... y oh sorpresa, se encontraban con el pollo. Pero claro, la orden era "en silencio y..." así que el que se quejaba iba a la sala... jajajaaaaaaaaaaa
Yo me río pero te la regalo.
Me encantaría que algún ex alumno que recuerde esto deje su comentario, o bien aquel preceptor con quien nos divertíamos a lo grande.

16 de noviembre de 2008

Operativo "Argentinos Marchemos a la Frontera".





Estas fotos me las envía Marcelo Raño (promo'80), a quien le agradecemos su valioso aporte así como a todos aquellos que siguen enviándonos fotos y recuerdos.
Y al igual que hacemos con todos, vamos a reproduicr su mail: "Hola, te paso algunas fotos del viaje que realizamos con la Esucela durante el operativo "argentinos marchemos a la frontera" en el año 1979. Participamos 18 alumnos, el Profe Giugliano y el biblotecario Fredes, para que pongas en el blog. Mi nombre es Marcelo Raño y egresé en el año 1980 en 5º 2ª TT. Algunos de los Chicos que recuerdo son: Hugo Urbina, Agustin Plastina, Fernando Lamp, Adalberto Chipola y Fabian Friggidi. Espectacular tu propuesta de juntarnos en este sitio para compartir experiencias de adolecente. Próximamente te mando más fotos. Quería ademas agradecer a Adriana Novoa que fué quién me encontró por la web y me pasó la dirección y darle saludos a Mabel Kina con quién tambien he sido compañero. Saludos."
Es notable descubrir en su mail que hay dos palabras que, gramaticalmente, no necesariamente debieran ir con mayúscula pero que da mucha satisfacción aceptarlo como una licencia poética del corazón: las palabras "Escuela" y "Chicos".
Estamos de acuerdo... son dos palabras para escribirlas con mayúscula.

Esto no me lo esperaba.


Allá por el 15 de agosto publicábamos mi boletín de 3er año (1974) y nos preguntábamos como serían los boletines de ahora.
Hace un par de días una alumna del Joaquín me envía el que era suyo en 1er año (2006), a la vez que me comenta que ella egresa dentro de dos años y que hasta ese entonces no va a ser "ex alumna".
¡¡¡Esto cada vez me gusta más!!!
Su nombre es Florencia, y es la sobrina de Adriana Novoa, promo'80 (ver publicación del 12-11-08).
El comité administrativo de este blog ha decidido aceptar a Florencia como miembro honorario hasta que egrese, obviamente, con honores y notas excelentes.
Niña... te vamos a seguir de cerca...

15 de noviembre de 2008

Folleto del año 75.


Como muchos sabrán, y si no saben se enteran ahora, la promo 76 fue la primera promoción mixta que tuvo el Joaquín, porque recién en el año 1972 se permitió el ingreso de mujeres. Hasta ese entonces erá sólo de varones.
Este folleto que me enviaron es del 75 invitando a inscribirse, y rescato dos cosas. Una es la dirección que todos recordamos "Australia 1649" con el agregado de "esq Montes de Oca"... claro que la esquina quedaba a media cuadra.
Y lo otro es todo lo que ofrecía el Joaquín: "planta baja y dos pisos, gabinete de ciencias naturales, física, química, contabilidad, idiomas, mecanografía, salas de música, proyecciones audiovisuales, cine y teatro, cantina, quioscos, biblioteca, consultorio odontológico, gimnasio con pileta y servicio médico".
Nótese que en ningún lado advierten a la población estudiantil sobre la presencia del "innombrable" en el último año (no me refiero a Lord Voldemor sino a Nicolás Florencio Whelan), o la opción de terminar quinto año a la tarde precisamente por la presencia del "innombrable".